No digas que no supieste.
Lectura:

Proverbios 24.1-18

Cuando se trata de una amenaza contra la vida de alguien, pretender ignorancia es una vil desgracia.

¿Acaso no será cierto esto en un sentido espiritual también?

Pondré en salvo al que por ello suspira (Salmo 12.5)
¡Hay que ofrecerles esta promesa!

Libra a los que son llevados a la muerte;
Salva a los que están en peligro de muerte.

Porque si dijeres: Ciertamente no lo supimos,
¿Acaso no lo entenderá el que pesa los corazones?
El que mira por tu alma, él lo conocerá,
Y dará al hombre según sus obras.

Proverbios 24.11,12

¡Qué el Señor haga nacer en mi ser y en el ser de mi esposa un compromiso al rescate espiritual!

¿Y qué tal tú?

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